Porque es evidente que en los últimos 30 años ha habido un proceso de aceleración en los tiempos que vivimos, una continua globalización y una expansión de la era de las comunicaciones.

Esto ha generado que las nuevas generaciones que entran en escena (Los Millenials, La Generación Z y la T) sean muy diferentes a lo que se acostumbraba a ver. A tal punto que han surgido nuevos paradigmas.

Sus formas han cambiado drásticamente:

sienten, piensan, hablan, entienden y hasta demandan a DIOS de una forma completamente distinta.

Esto deja totalmente obsoletas a las formas litúrgicas actuales, que no llegan a conectar con la realidad que ellos viven.

Es por eso que decidimos decirle SI a Dios. Desde aquel entonces, allí por el mes de Octubre del año 2016, arrancamos.

Hasta el día de hoy no ha cesado la revelación. Su gracia y favor han estado en cada paso dado. Así fue como iniciamos a caminar por FE en un tiempo de REFORMA y de RENOVACIÓN de mentes. Rompiendo ESTRUCTURAS.

Es aquí donde entra en juego y en escena lo que nosotros llamamos un “CENTRO JUVENIL”, la iglesia del futuro, hoy.

Una iglesia que no modifica su mensaje, sino que transforma las formas.